Daniel Brosed

Vibe Check · Nº 04 · Septiembre 2026

Mi segundo cerebro: cómo llevo cinco proyectos a la vez sin perder el hilo

Cómo está montado, las seis reglas que lo sostienen y cómo empezar el tuyo con cuatro notas.

Daniel Brosed · · 4 min de lectura

Portada de Vibe Check nº 4: Mi segundo cerebro: cómo llevo cinco proyectos a la vez sin perder el hilo

Esta newsletter lleva dos meses parada.

No por falta de ganas. En este tiempo he cerrado un proyecto, he reenfocado otros y he tenido cinco en marcha a la vez. Y si algo he aprendido es esto: llevar varios proyectos no es el problema. El problema es dónde vive lo que sabes de cada uno.

Hoy te enseño cómo lo he resuelto. Se llama segundo cerebro, lo uso cada día y lo leemos dos: yo y los agentes de IA con los que trabajo.

Qué llevo ahora mismo

  • Sistemas de IA y formación para empresas, que es lo que ves en danielbrosed.com.
  • Revisión de seguridad de aplicaciones hechas con IA.
  • VaultGrid Labs, almacenamiento energético con baterías para empresas en Aragón y Cataluña.
  • Una plataforma para dueños de negocio que llevo con un socio.
  • Y una consultoría propia que ahora mismo está en pausa.

Más uno que cerré este mes. Cerrar también es decidir.

Por qué varios a la vez

Me lo preguntan a menudo. La respuesta corta es que se alimentan entre sí.

Lo que aprendo construyendo agentes para un cliente lo uso al día siguiente con otro. La seguridad que reviso fuera la aplico dentro. Y la IA y la energía, que parecen mundos distintos, cada vez se tocan más: la IA necesita computación y la computación necesita energía.

Hay también una razón menos vistosa y muy práctica: no depender de un solo cliente ni de un solo mercado. Cuando uno se frena, otro tira.

Pero todo esto funciona con una condición. Que el contexto no viva en tu cabeza.

Cada proyecto tiene sus clientes, sus precios, sus herramientas, sus líneas rojas y sus decisiones. Si todo eso está repartido entre correos, chats y memoria, cambiar de proyecto te cuesta media mañana. Y acabas dejando cosas a medias. Como esta newsletter.

Qué es mi segundo cerebro

Una carpeta de notas en texto plano. La abro con Obsidian, pero no depende de él: son ficheros que se leen con cualquier programa.

Hoy tiene 168 notas, unas 114.000 palabras y 689 enlaces entre ellas. Hay una carpeta por proyecto y dentro de cada una se repiten las mismas piezas: qué es, qué se vende y a qué precio, a quién, por dónde entran los clientes, con qué herramientas se trabaja y qué se ha decidido.

La bóveda de notas abierta en Obsidian, con las decisiones de un proyecto y una decisión sustituida
Así se ve por dentro. A la izquierda, las decisiones de un proyecto, cada una con su fecha. A la derecha, una decisión que ya fue sustituida por otra. Lo que identifica a clientes va desenfocado.

La diferencia con una carpeta de notas cualquiera está en quién la lee. Cuando trabajo con Claude Code, el agente no empieza a ciegas. Su primer paso es abrir un mapa con todas las notas y la pregunta que responde cada una, y desde ahí salta a la nota que necesita. Dos saltos, no más.

El mapa de notas que el agente lee antes de actuar
El mapa que el agente lee antes de hacer nada. Cada fila es una nota y la pregunta que responde; aquí las respuestas van desenfocadas.
Vista de grafo de las 168 notas y sus 689 enlaces
Las 168 notas y sus 689 enlaces en la vista de grafo. Cada punto es una nota y cada color, un proyecto.

Las reglas que lo sostienen

Montarlo fue fácil. Lo difícil fue decidir qué entra y cómo se escribe. Estas son las seis reglas que me funcionan.

  • Uno. Si una nota no ahorra una búsqueda, no existe. Nada de apuntar por apuntar.
  • Dos. Todo lleva fecha. Un precio o una cifra copiada de otro sitio es una foto de ese día, con la ruta de dónde sale.
  • Tres. La nota responde, la fuente decide. Para pensar vale la nota. Para publicar o cobrar un dato, se comprueba antes en su origen.
  • Cuatro. Cada nota dice cuánto fiarse de ella: comprobada en la fuente, copiada de otro sitio o dicha de palabra y sin comprobar.
  • Cinco. Las decisiones no se borran. Cuando cambio de idea, la decisión vieja se marca como sustituida y se queda donde estaba. Llevo 67 decisiones con fecha, y siete ya están sustituidas por otras más nuevas. En la primera captura tienes una.
  • Seis. Ninguna contraseña. La bóveda dice qué herramienta se usa, con qué cuenta y dónde está la llave, pero nunca la llave. Tampoco entran facturas ni datos fiscales de clientes: eso vive aparte, con sus propias reglas.

Cómo se mueve

Una semana normal va así.

Tengo una reunión con un cliente. De la transcripción sale lo que importa: qué pide, con sus palabras, y qué hemos acordado. Si hay una decisión, va a su nota con la fecha.

Al día siguiente abro una sesión nueva y el agente ya lo sabe. No tengo que volver a explicarle nada.

Si decido cortar una campaña o aparcar una idea, lo apunto una vez. A partir de ahí, el agente deja de proponérmela.

Los seguimientos con fecha también están en el sistema. Si el día 8 toca escribir a alguien, el día 8 el agente me lo pregunta nada más abrir la sesión.

Esquema de cómo pasa el trabajo del día a día a las notas y de las notas al siguiente trabajo
Del día a día a la nota, y de la nota al siguiente trabajo.

Cada cambio queda guardado en un historial, y se puede volver a cualquier versión anterior. En su primer mes, del 29 de agosto al 24 de septiembre, la bóveda ha recibido 80 cambios.

Gráfico de los 80 cambios del primer mes, día a día
Los 80 cambios del primer mes, día a día.

Lo que me ha cambiado

Retomo un proyecto en minutos. No repito decisiones porque se me haya olvidado que ya las tomé. Y los agentes trabajan con el mismo contexto que yo, así que me equivoco menos al delegar.

No es magia ni un producto que se compra hecho. Es disciplina escrita: cada vez que decido algo, lo apunto en su sitio. El sistema solo sostiene lo que le metes.

Si quieres montar el tuyo

Empieza pequeño. Una carpeta por proyecto y cuatro notas en cada una: qué es, a quién le vendes, cómo entra un cliente y qué has decidido. Ponle fecha a todo. Y antes de pedirle nada a una IA, haz que lea eso primero.

Si quieres algo así en tu empresa, adaptado a vuestros procesos y herramientas, es parte de lo que hago en formación y sistemas de IA. Lo tienes en danielbrosed.com.

Nos leemos en octubre. Esta vez, sin dos meses de silencio.

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